La Ruta Nacional 40 es la carretera más emblemática de Argentina. Recorre más de 5.000 km de norte a sur, desde La Quiaca (Jujuy) hasta Cabo Vírgenes (Santa Cruz). Atravesando 11 provincias, pasa por joyas como Salta, Mendoza, Bariloche y El Calafate. La mejor época para recorrerla es de octubre a abril, evitando las nieves invernales en el sur. En este tema, compartamos consejos, paradas imperdibles y experiencias de esta ruta mítica.
La Ruta 40 no es solo una carretera, es parte de la historia profunda de Argentina. Su trazado actual sigue en gran medida antiguos caminos indígenas y rutas comerciales que conectaban el norte con la Patagonia mucho antes de que existiera el país como lo conocemos hoy.
Con la creación de la red vial nacional en los años 30, la Ruta 40 comenzó a consolidarse como el eje longitudinal del país, acompañando la Cordillera de los Andes a lo largo de más de 5.000 kilómetros. Durante décadas fue una ruta dura, en muchos tramos de ripio, aislada y clave para unir pueblos que de otra manera quedaban completamente desconectados.
Recién en los últimos años, con el asfaltado progresivo y la mejora de la infraestructura, la Ruta 40 empezó a transformarse también en un símbolo turístico y motoviajero. Pero su esencia sigue siendo la misma: largas distancias, climas cambiantes, paisajes extremos y una sensación permanente de inmensidad.
Para muchos, recorrer la 40 no es solo un viaje, es una especie de rito. Cada tramo tiene su carácter, su dificultad y su historia. Y eso es lo que la convierte en una de las rutas más icónicas no solo de Argentina, sino del mundo.
